Leo un artículo del New York Times que nos recuerda como, a pesar de las novedades tecnológicas que nos han traído los últimos meses, la web móvil está lejos de convertirse en una realidad. Hasta los usuarios del iPhone parecen no estar del todo satisfechos con su experiencia navegando.

Pese a la cada vez mayor implantación de las tarifas planas 3G, ni todo el ancho de banda del mundo cambia el hecho de que un móvil tiene una pantalla de no más de tres pulgadas. Y además una gran parte de los móviles ni siquiera tienen un teclado completo que permita escribir con comodidad una dirección web. Y por supuesto los navegadores disponibles varían entre el que soporta una versión limitada de flash hasta el que no soporta más que texto plano.

Para que podamos hablar de una web móvil real (y no del acceso desde el móvil a ciertos servicios de la web, como Twitter o Google Maps), habrá que esperar a que los dispositivos móviles la soporten. La opción de desarrollar páginas específicas para móviles es útil (y hasta necesaria) para determinados sitios, pero no podremos decir de verdad que nuestro móvil es un dispositivo de navegación hasta que no tengamos acceso, con una usabilidad razonable, a los mismos recursos a los que accedemos desde nuestro ordenador de sobremesa. Y eso no pasa por crear una versión específica para móviles de cada sitio web.

El principal desafío no lo representa el soporte Flash o Ajax de los navegadores, que se irá incorporando según aumente la potencia de los dispositivos, sino la manera de interaccionar con el usuario a través de una pantalla mucho más pequeña y con un dispositivo de entrada muy distinto a la combinación teclado-ratón. De momento, iniciativas como Zumobi o Yahoo! Go me parecen pasos en la dirección correcta. El tiempo dirá.