Programar con Android está resultando una tarea agradable. Un sistema nuevo, diseñado desde cero, debe dar solución a los problemas que, por motivos históricos, están presentes en otros sistemas más veteranos. En algunos aspectos Android apunta en la buena dirección, como en el diseño de la interfaz de usuario, que está resuelto con elegancia. En otros, como el rendimiento o la fragmentación de dispositivos, habrá que esperar a que el sistema exista en algún lugar más que el emulador. También hay defectos, pero el sistema todavía está en beta, sufriendo modificaciones, así que de momento seremos condescendientes.

Lo cierto es que al principio la introducción de nuevos términos resulta un poco confusa, sobre todo después de la familiaridad que produce un lenguaje y un entorno de programación conocidos. Conceptos como Activity o Intent pueden ser un poco elusivos al principio. Uno de los problemas es que, pese a la abundante documentación, no hay suficientes ejemplos que den una visión global de cómo funcionan los mecanismos internos de una aplicación, al menos para los que tenemos dificultades con los conceptos abstractos y necesitamos ver las cosas en código. Pero una vez visto algo de código (como el que se puede encontrar en anddev.org) las cosas comienzan a encajar y aparece ante nosotros un framework francamente interesante.

Todavía falta algo de tiempo para ver los primeras sistemas reales en el mercado, pero mientras tanto veremos en próximas entradas cómo resultan los primeros pasos desarrollando para el emulador. Si comercialmente Android resulta un éxito, será tiempo bien invertido. Si no, al menos resultará divertido. Más que con otros sistemas, por lo menos.